El viernes tuve un momento de pueblo, o de pañuelo. Para los alemanes el mundo es un pueblo, y para los españoles lo es todavía más reducido: es un pañuelo. En una reunión viví uno de estos momentos en los que piensas que no puede ser, y que hay casualidades increíbles. Al hablar con dos españolas sobre el sistema escolar en Alemania y en España, yo le comenté a la que acababa de conocer que yo he ido al cole en Carabanchel, y que a lo mejor se imagina que eso significa no haber tenido grandes tonterías... y ella me mira y me dice: "Yo también soy de Carabanchel". Nos miramos, y me dijo la calle, que conozco, claro, y además había ido al instituto al lado del mío. Vive en Hamburgo, y se suma a la lista las coincidencias "de pañuelo" de mi vida. De todos los sitios de España, y de todo Madrid, tenía que ser casi vecina mía.
Otra experiencia de pañuelo: hace años en el regreso de Madrid, al cambiar de avión en París, y en el vuelo a Hamburgo, al meterme en el autobús que nos llevaba al avión, oigo una voz conocida: "Hallo". Era mi compañera de trabajo directa, y nos encontramos en un vuelo, regresando de dos lugares distintos. También me encontré a mi vecina de Bruselas una vez en una de las tiendas de Pontejos en Madrid, en el mostrador. Me dijo también: "Hola"; es una de las coincidencias mejores que me han pasado. También recuerdo haberme encontrado de niña a una compañera del cole en la playa, en Gandía. Así que en comparación no son nada las veces que te encuentras a alguien de tu misma ciudad en algún sitio de la misma; aún siendo en ciudades grandes como Madrid es bastante difícil, pero ocurre, y en Hamburgo me ha pasado en más ocasiones.
Estas coincidencias me hacen pensar en lo contrario: en las veces en las que no nos encontramos a alguien por unos segundos o unos minutos. El "pasaba por allí" justo antes de que pasemos nosotros, y no te ves. Seguro que eso ocurre aún más veces, pues me parece más probable que el que te veas. O lo que me pasó a mí el otro día: al cogerme un taxi de regreso del aeropuerto a mi casa, al bajar el taxista para abrirme el maletero, me quedé mirándole petrificada y él a mí. Era el mismo que dos semanas antes me trajo a mi casa también. Con el silencio de los taxistas alemanes, que no hablan contigo, y como yo tampoco tenía ganas de hablar, se quedó en nuestro secreto esta coincidencia. Él me miraba a través del retrovisor, y yo sabía lo que estaba pensando, y más cuando de camino a mi casa percibí que esta vez iba bastante seguro hacia ella. Al llegar me bajé, me miró y no dijo nada. Y yo ni siquiera se lo había contado a nadie hasta ahora por miedo a que nadie me creyera. Pero no lo he soñado. Al igual que el mundo es Carabanchel.
domingo, 28 de febrero de 2010
sábado, 27 de febrero de 2010
De desnudos y actos
Hoy he visto una exposición de fotografía titulada "Nude visions". Con esa manía tan alemana de ponerle títulos a las cosas en inglés, me esperaba una mayoría de desnudos extranjeros, pero no, eran sobre todo fotos tomadas en Alemania. Se trata de una antología de cuerpos desnudos desde los comienzos de la fotografía, y lo interesante es que todo está ahí, que siempre lo ha estado. Todo empezó como "ayuda" para los pintores, para poder estudiar el cuerpo humano para sus trabajos, pero se percibe el desarrollo y las diversas concepciones, como la visión del cuerpo en la naturaleza, las imágenes propagandísticas de la época nazi, las que muestran la rebeldía de la generación del 68, y algo de famoseo, que por suerte era lo menos importante.
Ante todo se trataba de mostrar esas diversas visiones, como dice el título de la exposición: el desnudo como protesta, el desnudo como liberación, pero también como arte, como manifestación de inclinaciones sexuales, incluso hay fotos de niños desnudos, cuales querubines, fotos de hombres, fotos de mujeres, fotos de torsos, sin caras, fotos de prostitutas, de strippers, de algún famoso o famosa. Diversas interpretaciones y motivaciones. Pensaba en la palabra alemana para designar tales fotos: Aktfotos, 'fotos de actos'. He tardado años en acostumbrarme a esa palabra, utilizada en el arte para referirse a lo desnudo, pues con la palabra "acto" en ese contexto siempre he esperado otra cosa. Pero hoy me ha parecido acertada, pues son actos: de rebelión, de arte, de fantasía, de narcisismo; la desnudez es una manera de expresión, pues aún siendo tan común a todos, es a la vez lo más íntimo que tenemos. Y me ha sorprendido la libertad del arte, puesto que hoy día muchos se rasgarían las vestiduras por las imágenes que muestran a niños, por ejemplo. Me ha resultado sorprendente el juego entre el contexto histórico de las fotos y pensar en la visión de cada visitante que se pasea por las salas del museo con la creencia de haber superado muchos tabús, ya que muchas de las fotos sorprenden por su modernidad, sobre todo muchas de las tomadas hace 150 años. Al ver las de la Freikörperkultur en Alemania, el movimiento nudista, que tiene mucho más arraigo que en otros países, me parecía que tras haber visto todo lo anterior, el camino había sido fácil para ellos. No parecían ni transgresores siquiera.
Ante todo se trataba de mostrar esas diversas visiones, como dice el título de la exposición: el desnudo como protesta, el desnudo como liberación, pero también como arte, como manifestación de inclinaciones sexuales, incluso hay fotos de niños desnudos, cuales querubines, fotos de hombres, fotos de mujeres, fotos de torsos, sin caras, fotos de prostitutas, de strippers, de algún famoso o famosa. Diversas interpretaciones y motivaciones. Pensaba en la palabra alemana para designar tales fotos: Aktfotos, 'fotos de actos'. He tardado años en acostumbrarme a esa palabra, utilizada en el arte para referirse a lo desnudo, pues con la palabra "acto" en ese contexto siempre he esperado otra cosa. Pero hoy me ha parecido acertada, pues son actos: de rebelión, de arte, de fantasía, de narcisismo; la desnudez es una manera de expresión, pues aún siendo tan común a todos, es a la vez lo más íntimo que tenemos. Y me ha sorprendido la libertad del arte, puesto que hoy día muchos se rasgarían las vestiduras por las imágenes que muestran a niños, por ejemplo. Me ha resultado sorprendente el juego entre el contexto histórico de las fotos y pensar en la visión de cada visitante que se pasea por las salas del museo con la creencia de haber superado muchos tabús, ya que muchas de las fotos sorprenden por su modernidad, sobre todo muchas de las tomadas hace 150 años. Al ver las de la Freikörperkultur en Alemania, el movimiento nudista, que tiene mucho más arraigo que en otros países, me parecía que tras haber visto todo lo anterior, el camino había sido fácil para ellos. No parecían ni transgresores siquiera.
viernes, 26 de febrero de 2010
Viernes de cuaresma
Los viernes de cuaresma siempre me acuerdo del potaje que hacía mi madre, debido al "sacrificio" de no comer carne que se seguía en mi casa, pero a mí me parecía más sacrificio el potaje, y siempre decía que a mí no me importaba no comer carne, pero que qué tal probar con otras cosas ... ¿pescado?, ¿otros guisos? Ahora me río, pues sí que me gusta el potaje, pero se quedó en uno de esos platos de la infancia que no he vuelto a comer, pues yo no lo hago, aunque podría, y la cuaresma tiene connotaciones de viernes de potaje, con sus garbanzos y espinacas.
Aquí en la cuaresma, llamada Fastenzeit ('tiempo de ayuno'), se hace otro tipo de sacrificios. Se renuncia a algo, y es normal que la gente no coma por ejemplo chocolates o golosinas duante la cuaresma. Sonará chistoso, pero a los alemanes, grandes consumidores de golosinas, tipo ositos de goma, y montones de chocolate, lo es. A mí, que no soy golosa, siempre me ha parecido curioso, pues eso no me supondría ningún sacrificio. Es como lo de no comer carne: que me den un buen pescado, que me gusta más de todas formas; y lo mismo respecto a los dulces: que me den una bolsa de patatas fritas... Pero aquí se hacen sacrificios así, de ese tipo, como no beber alcohol en cuaresma, o reducir su consumo, y cosas por el estilo.
Lo interesante es saber en qué acaba esto... es decir, en el atracón a chocolates de la Semana Santa, pues aquí el domingo y lunes de Pascua sobre todo, se come mucho chocolate: huevos y liebres de chocolate de todos los tamaños y sabores. Y siempre me ha divertido ver que los amigos que te cuentan que no comen chocolate durante cuarenta días, luego se ponen las botas esos días.
Como no me resulta difícil no comer carne, ni golosinas, me pregunto qué sería un buen sacrificio para mí, y no me cabe la menor duda: renunciar a mi ordenador durante 40 días. Eso sería la mayor flagelación y penitencia. Por suerte no creo en estas cosas...
Aquí en la cuaresma, llamada Fastenzeit ('tiempo de ayuno'), se hace otro tipo de sacrificios. Se renuncia a algo, y es normal que la gente no coma por ejemplo chocolates o golosinas duante la cuaresma. Sonará chistoso, pero a los alemanes, grandes consumidores de golosinas, tipo ositos de goma, y montones de chocolate, lo es. A mí, que no soy golosa, siempre me ha parecido curioso, pues eso no me supondría ningún sacrificio. Es como lo de no comer carne: que me den un buen pescado, que me gusta más de todas formas; y lo mismo respecto a los dulces: que me den una bolsa de patatas fritas... Pero aquí se hacen sacrificios así, de ese tipo, como no beber alcohol en cuaresma, o reducir su consumo, y cosas por el estilo.
Lo interesante es saber en qué acaba esto... es decir, en el atracón a chocolates de la Semana Santa, pues aquí el domingo y lunes de Pascua sobre todo, se come mucho chocolate: huevos y liebres de chocolate de todos los tamaños y sabores. Y siempre me ha divertido ver que los amigos que te cuentan que no comen chocolate durante cuarenta días, luego se ponen las botas esos días.
Como no me resulta difícil no comer carne, ni golosinas, me pregunto qué sería un buen sacrificio para mí, y no me cabe la menor duda: renunciar a mi ordenador durante 40 días. Eso sería la mayor flagelación y penitencia. Por suerte no creo en estas cosas...
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jueves, 25 de febrero de 2010
"El peor invierno de mi vida"
Podría ser el título de una película, o de una novela, pero como yo soy de las que opinan que la realidad supera a la ficción, se trata del comentario de mi hija pequeña ayer por la mañana. "Éste es el peor invierno de mi vida", declaró a las siete de la mañana, al ver que había vuelto a caer otra nevada. Teniendo en cuenta que tiene seis años y que tampoco recuerda tantos inviernos, suena chistoso, y al verme reír a carcajadas me dijo que a ella no le parecía tan gracioso. Y a mí tampoco, pues yo tengo 40 años y desde luego que éste es el peor invierno de mi vida también, y así se lo hice saber.
No quiero parecer dramática pues es el peor de mucha otra gente también, como los ejemplos que mostraron ayer en "Comando Actualidad" en TVE Internacional. Sacaron a españoles que viven en Berlín, este año entre el hielo. El reportero iba de panolis, en plan "ay, mira, cómo se patina, qué gracia". Pues no, maldita la gracia si llevas patinando dos meses. Pero claro, así visto por la tele tiene su gracia y todo, o más si tienes que grabar un reportaje. Y mostraron a pececillos congelados bajo el hielo. Pero en Helsinki están peor; lo vi con mis propios ojos, así que no me quejo y eso que ayer me volví a quedar encallada en la nieve, por enésima vez, pero hasta yo me sorprendo de mi paciencia y de cómo consigo sacar el coche otra vez. Eso sí, algún improperio se me escapa: "Mamá, eso no se dice", dijeron ayer mis hijas en el coche. Pero seguiremos maldiciendo, pues ahora que el pavimento de las calles empieza a estar más visible, están apareciendo unos agujeros tremendos, pues el hielo y las heladas se lo cargan todo, y el Ayuntamiento ha anunciado que las arcas están vacías, así que ahora nos cargaremos los coches. ¿Quiénes se frotan las manos? Los talleres de coches, que no dan abasto a arreglar coches tras los accidentes en el hielo. Y luego arreglarán ejes.
Pero lo más divertido para mí es la gente que ahora se va de vacaciones de esquí y la risa que me da cuando me lo cuentan. Las dos semanas de vacaciones escolares en marzo son para muchos el momento de esquiar. Y es graciosísimo oír que los fanáticos de la nieve empiezan a decir que en realidad este año ya no les apetece, que si lo hubieran sabido se hubieran ido a otro sitio, al sol, por ejemplo. Ah, se siente, haberlo pensado antes, como hago yo cada año. Mi teoría es que yo no pago ni un céntimo para ver nieve, y hasta ahora no me ha salido mal. Lo que me ahorro entre la gasolina para atravesarme toda Alemania hasta el Tirol o Austria, equipo de esquí, y lo que vale todo allí: curso de esquí, el ascensor de subida, la comida y las cervezas para entrar en calor. Lo sé porque me lo cuentan. Y yo les animo a todos y les digo que seguro que disfrutan muchísimo.
Y con esta entrada hago firme propósito de no volver a escribir JAMÁS de hielo, de nieve y de temperaturas gélidas (al menos este invierno...). Como decían ayer en la radio: "Aguanten, que sólo quedan 24 días para el comienzo de la primavera". Y hoy son ya 23... Si no supiera que eso aquí no significa nada y que hasta abril puede hacer mucho frío...
No quiero parecer dramática pues es el peor de mucha otra gente también, como los ejemplos que mostraron ayer en "Comando Actualidad" en TVE Internacional. Sacaron a españoles que viven en Berlín, este año entre el hielo. El reportero iba de panolis, en plan "ay, mira, cómo se patina, qué gracia". Pues no, maldita la gracia si llevas patinando dos meses. Pero claro, así visto por la tele tiene su gracia y todo, o más si tienes que grabar un reportaje. Y mostraron a pececillos congelados bajo el hielo. Pero en Helsinki están peor; lo vi con mis propios ojos, así que no me quejo y eso que ayer me volví a quedar encallada en la nieve, por enésima vez, pero hasta yo me sorprendo de mi paciencia y de cómo consigo sacar el coche otra vez. Eso sí, algún improperio se me escapa: "Mamá, eso no se dice", dijeron ayer mis hijas en el coche. Pero seguiremos maldiciendo, pues ahora que el pavimento de las calles empieza a estar más visible, están apareciendo unos agujeros tremendos, pues el hielo y las heladas se lo cargan todo, y el Ayuntamiento ha anunciado que las arcas están vacías, así que ahora nos cargaremos los coches. ¿Quiénes se frotan las manos? Los talleres de coches, que no dan abasto a arreglar coches tras los accidentes en el hielo. Y luego arreglarán ejes.
Pero lo más divertido para mí es la gente que ahora se va de vacaciones de esquí y la risa que me da cuando me lo cuentan. Las dos semanas de vacaciones escolares en marzo son para muchos el momento de esquiar. Y es graciosísimo oír que los fanáticos de la nieve empiezan a decir que en realidad este año ya no les apetece, que si lo hubieran sabido se hubieran ido a otro sitio, al sol, por ejemplo. Ah, se siente, haberlo pensado antes, como hago yo cada año. Mi teoría es que yo no pago ni un céntimo para ver nieve, y hasta ahora no me ha salido mal. Lo que me ahorro entre la gasolina para atravesarme toda Alemania hasta el Tirol o Austria, equipo de esquí, y lo que vale todo allí: curso de esquí, el ascensor de subida, la comida y las cervezas para entrar en calor. Lo sé porque me lo cuentan. Y yo les animo a todos y les digo que seguro que disfrutan muchísimo.
Y con esta entrada hago firme propósito de no volver a escribir JAMÁS de hielo, de nieve y de temperaturas gélidas (al menos este invierno...). Como decían ayer en la radio: "Aguanten, que sólo quedan 24 días para el comienzo de la primavera". Y hoy son ya 23... Si no supiera que eso aquí no significa nada y que hasta abril puede hacer mucho frío...
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martes, 23 de febrero de 2010
La "obispa" beoda
Durante todo el día se van sucediendo las noticias, que comenzaron con un titular: "Obispa Käßmann pillada conduciendo con más de un 1 de tasa de alcoholemia". Sí, digo "obispa" porque aquí hay "obispas", la religión protestante lo permite, y nosotros ni siquiera tenemos el término femenino en español. Así que Margot Käßmann, Presidente del Consejo de la Iglesia Protestante en Alemania iba conduciendo por Hannover con el coche oficial de su cargo cuando a las once de la noche se saltó un semáforo rojo. La policía la paró y al oler el alcohol, le hicieron la prueba de la alcoholemia, la cual dio tan alta, que llevaron a la "obispa" de inmediato a la comisaría, donde le hicieron un análisis de sangre. Hoy ha saltado la noticia y desde esta mañana la tasa de alcohol ha ido cambiando: la portavoz de la iglesia protestante hablaba de un 1,1 y el periódico sensacionalista Bild de 1,3. Por supuesto que Bild se acercaba más, pues el resultado final ha sido de 1,54. Así que a la buena mujer se le va a caer el pelo. Ya le han quitado el carnet, y se habla de un "futuro incierto". Tan incierto como que ahora mismo, a estas horas de la noche, están reunidos los representantes de la iglesia protestante y seguro que no pasa de hoy, y será destituida o dimitirá.
Ella ha declarado hoy que "está asustada sobre sí misma" y que aceptará las consecuencias de sus actos. Errores que se pagan y da igual que seas una "obispa" o lo que sea, y si no la hubieran pillado el sábado, probablemente el próximo se hubiera bebido otra botella de vino, por muy asustada que esté hoy. Pero hoy la señala todo el mundo con el dedo.
En Alemania lo de no beber antes de conducir es sagrado, pero si hasta la iglesia se lo salta, qué se puede esperar del resto de pecadores. Así que suerte ha tenido de no atropellar a nadie. Pero esta noche habrá otros cuantos obispos descorchando unas cuantas botellas de champán: los católicos, que estarán contentos de que se desvíe la atención de las últimas semanas por los abusos cometidos en escuelas jesuitas. Así que señores obispos, beban, pero no conduzcan después.
Ella ha declarado hoy que "está asustada sobre sí misma" y que aceptará las consecuencias de sus actos. Errores que se pagan y da igual que seas una "obispa" o lo que sea, y si no la hubieran pillado el sábado, probablemente el próximo se hubiera bebido otra botella de vino, por muy asustada que esté hoy. Pero hoy la señala todo el mundo con el dedo.
En Alemania lo de no beber antes de conducir es sagrado, pero si hasta la iglesia se lo salta, qué se puede esperar del resto de pecadores. Así que suerte ha tenido de no atropellar a nadie. Pero esta noche habrá otros cuantos obispos descorchando unas cuantas botellas de champán: los católicos, que estarán contentos de que se desvíe la atención de las últimas semanas por los abusos cometidos en escuelas jesuitas. Así que señores obispos, beban, pero no conduzcan después.
lunes, 22 de febrero de 2010
Wintergate y más asuntos
El Wintergate, como ha sido denominado aquí, ha acabado con la dimisión del Presidente del Parlamento de Hamburgo, por abuso de poder al haber hecho que quitaran el hielo de su calle, por ser quién es. Este fin de semana ha dimitido. Aquí se dimite, hasta por una cosa así, que parecerá leve pero que no lo es, y en España por cosas más graves no dimite nadie. Y digo que parecerá leve, pues el resto seguimos patinando. Lo mejor que he vivido estos días fue al cruzarme con una camioneta cargadita de cristales en el lateral con el que casi se empotra contra mi coche aquí a la vuelta de la esquina; yo paré, al verle venir en mi dirección, porque he aprendido estos dos meses que dos coches se atraen como dos imanes cuando conducen sobre hielo. Pues estando yo sin moverme, a él se le escurrió el vehículo, como yo esperaba, y faltó un dedo para que se estrellara contra mí. Ésa sí que hubiera sido buena. Así que celebro que las calles, a pesar de la nevada de hoy, empiezan a parecer zonas pantanosas al derretirse la nieve, y celebro la lluvia. Nunca pensé que me iba a alegrar de ver llover en Hamburgo. Qué emoción.
Y entre el clima y las noticias está todo revuelto aquí. Entre la huelga de los pilotos de Lufthansa que ha empezado hoy, los escándalos de abusos a niños en los colegios católicos de jesuitas en los años 70 e incluso 80, que llevan llenando los periódicos las últimas semanas, la reforma de la enseñanza en la que no se ponen de acuerdo, y que si no se carga la coalición de Los Verdes y de la CDU nos traerá un referéndum en verano probablemente. Y ahora encima he visto que Van Nistelrooy tampoco está en forma, y que no jugará probablemente el partido de vuelta contra el Eindhoven. Vaya, ahora que tenemos un héroe, tras haber metido dos goles en un minuto hace una semana. Pero no está en forma.
La que sí que lo está es mi hija mayor, y con ganas de dar caña, pues ha decidido ir a partir de hora a la clase de educación física vestida con el equipo de la selección española, o con "la roja", como se llama ahora. No he sido yo, que conste, soy inocente. Ella lo decidió el jueves, y el viernes se plantó con el equipo en la clase de gimnasia. Hoy le he preguntado que qué le dijeron, sobre todo los chicos, y bueno, parece que causó sensación. Le he dicho que como ganadores que fuimos de la Eurocopa que se lo puede permitir, y que continúe así hasta el Mundial. Ahora ha sido la pequeña la que ha dicho que ella también quiere ponérselo. No sé cómo me las apaño pero al final siempre tenemos que llamar la atención. Me espera una primavera caliente.
Y entre el clima y las noticias está todo revuelto aquí. Entre la huelga de los pilotos de Lufthansa que ha empezado hoy, los escándalos de abusos a niños en los colegios católicos de jesuitas en los años 70 e incluso 80, que llevan llenando los periódicos las últimas semanas, la reforma de la enseñanza en la que no se ponen de acuerdo, y que si no se carga la coalición de Los Verdes y de la CDU nos traerá un referéndum en verano probablemente. Y ahora encima he visto que Van Nistelrooy tampoco está en forma, y que no jugará probablemente el partido de vuelta contra el Eindhoven. Vaya, ahora que tenemos un héroe, tras haber metido dos goles en un minuto hace una semana. Pero no está en forma.
La que sí que lo está es mi hija mayor, y con ganas de dar caña, pues ha decidido ir a partir de hora a la clase de educación física vestida con el equipo de la selección española, o con "la roja", como se llama ahora. No he sido yo, que conste, soy inocente. Ella lo decidió el jueves, y el viernes se plantó con el equipo en la clase de gimnasia. Hoy le he preguntado que qué le dijeron, sobre todo los chicos, y bueno, parece que causó sensación. Le he dicho que como ganadores que fuimos de la Eurocopa que se lo puede permitir, y que continúe así hasta el Mundial. Ahora ha sido la pequeña la que ha dicho que ella también quiere ponérselo. No sé cómo me las apaño pero al final siempre tenemos que llamar la atención. Me espera una primavera caliente.
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domingo, 21 de febrero de 2010
... en Florencia
Como primer sitio para visitar en Italia no está nada mal, pues me he encontrado con Miguel Ángel, con Dante, con Maquiavello, con Galileo Galilei; bueno, es un decir, pues lo que he visto son sus tumbas, todas metiditas en la iglesia de Santo Croce. La de Galileo tiene delante la bandera de Italia, pero claro, ahora que ya está perdonado por la iglesia, pueden hacer ostentación de genio. La ciudad dio para todo, hasta para un pintor "rebelde", como Pontormo, que se atrevió a pintar cuadros religiosos con colores chillones, toda una revolución.
Pero para personaje el David, escultura realizada por Miguel Ángel en un derroche de material y ganas de demostrar quién era. Me esperaba una escultura de tamaño como las estatuas romanas o griegas, pero no, es un grandullón de más de cinco metros, que llena prácticamente el museo en el que se encuentra. Las demás obras de arte pasan sin pena ni gloria a su lado, y es que, como mi amiga y yo, todo el mundo se pasa por allí por la estatua de David, y con razón.
Salvo esta visita, no hemos visto, salvo el interior de alguna iglesia, ningún palacio ni museo, bajo la imposibilidad de verlos todos, y habiéndonos distanciado del turismo borreguil. Así que ni los Uffizi ni el palacio Pitti. Al final casi es relajante pensar que como no puedes ver todo, lo mejor es simplemente relajarse y disfrutar. Y por eso me quedo con las plazas de la ciudad, con la comida, con la gente amabilísima y con la sensación de estar en Italia que he tenido todo el rato: calles diagonales, colores ocres de las fachadas, las motos, el mercado lleno de pasta en todas sus variedades, y el gelato; con los momentos del chianti classico y el plato de queso que nos comimos ayer, la comida toscana tan deliciosa, la pizza con show incluido, con el cocinero italiano dándole vueltas a la masa en el aire. Los clichés se cumplen, y en Italia desde luego. Así que vuelvo tranquila pues lo que me esperaba se ha cumplido y lo negativo no.
Porque la vida del turista es como el día de la marmota: tienes tus ritos, tus expectativas, tus deseos. O te puede pasar como a mí, que dos semanas después de esa experiencia, llegues otra vez sin maleta, que vuelvas a ser el único que se queda sin ella: "Se ha quedado en Hamburgo", me anunció la del mostrador de reclamaciones. "Esta tarde llegará, y se la llevamos al hotel". La recepcionista del hotel me dijo: "Bueno, eso dicen siempre, pero le llegará mañana, porque esto es Italia...". Y cuando me llegó por la noche, pensé que ya no se puede fiar uno de los clichés: los alemanes me dejaron tirada la maleta en Hamburgo, y los italianos, contra pronóstico, hicieron bien su trabajo. Yo entendí que no se lo creyera la del hotel, pues soy española, y ya lucho aquí contra lo que piensan de nosotros.
Durante todo el fin de semana he tenido la agradable sensación de que los italianos y los españoles somos por lo menos primos hermanos. El norte y el sur, lo que digo siempre, la constante en mi vida diaria y en mi vida de turista. Soy nórdica pero con pasado mediterráneo, por lo que todo me suena. Mismo en Florencia. Así que no pierdo el norte.
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