A veces hay titulares que a lo mejor a muchos no les dicen nada, pero que a otros muchísimo. A mí el siguiente me ha hecho reír a carcajadas. Traduzco del alemán al español: "Presos belgas en Holanda quieren mejor comida". Se remiten a la noticia de Het laatste Nieuws, el periódico sensacionalista belga en lengua flamenca, tipo Bild. Es una noticia breve, y como esto hay que indagarlo, me dirijo al original, "Belgische gevangenen lusten Hollandse kost niet", y leo la noticia. Las cárceles belgas están tan repletas que tienen alquiladas celdas en las cárceles holandesas, al fin y al cabo a un saltito del territorio, y encima con la misma lengua. Pues bien, los presos belgas se han quejado ante varias instancias por la comida para calentar en el microondas que les sirven: a la dirección de la prisión, abogados... y ahora por carta al mismísimo rey belga. La tienen que calentar ellos mismos en el microondas de la celda, y es siempre el mismo tipo de comida, envasada al vacío, hasta el pan que comen por la tarde para cenar.
Es difícil de comprender para quien no conozca la gastronomía de ambos países, pero hay mundos entre ellas. Se dice que la comida francesa es lo máximo en cuanto a fineza o calidad de los alimentos. Puede ser, pero lo mismo es la belga, pero las cantidades son mejores. No te ponen una monería en el plato, sino que te lo llenan. Es muy difícil no comer bien en Bélgica. Tienen platos tradicionales exquisitos, y encima te llenas la barriga. Saben servir en cualquier sitio bien cualquier comida, y me imagino que hasta en las cárceles... Hasta en los comedores grandes ponen comida digna de restaurante, y cuidan mucho el detalle. Los belgas tienen el paladar exquisito, y no hay más que entrar en los supermercados para darse cuenta. Aparte de otras cosas, yo echo de menos los supermercados belgas, y mi favorito, Delhaize, merecería una entrada de blog.
Pues bien, la comida holandesa es todo lo contrario: tienen algún plato típico, el stamppot, que puede estar bueno, pero digo "puede" si no es recalentado del microondas. Una vez oí a un alemán definirlo como el plato en el que meten todas las sobras (los holandeses tienen fama de tacaños, ... y no es sólo fama, lo aseguro), y lo machacan, haciendo una pasta incomible a veces. Tienen unas croquetas de carne que están muy buenas... las vleeskroketten, y lo que han asimilado muy bien, y como comida propia, es la comida indonesia, lo mejorcito del país. Pero por lo demás, habiendo ido mil veces Holanda, puedo asegurar que rara vez me haya parecido la comida nada especial: ni en bodas, restaurantes o fiestas. Y encima lo pagas o lo pagan a precios de Bocusse (exagero, por supuesto, pero la sensación en muchas ocasiones es que te están tomando el pelo). La última vez que estuve en Holanda, vi que a un amigo mío (alemán) le habían regalado un libro titulado "Dutch cooking today", y le dije "guau, esto lo tengo que leer yo ahora mismo...", pero a lo mejor es mi ignorancia. Los holandeses hacen mucho paripé a la hora de comer, pero en realidad, de los países que conozco a fondo (no son tantos), es el que menos cultura gastronómica propia tiene. El caso es que hay un supermercado maravilloso en Holanda, el Albert Heijn, que es el rey de los supermercados del país, cuya calidad en los productos es excelente. Yo siempre voy y cargo el carro, pero de galletas, crema de cacahuetes (el llamado Pindakaas, riquísimo), ciertos lácteos, como vla, yo diría que una mezcla de yogur y pudding que sólo existe en Holanda, y queso, por supuesto. Pero salvo la sopa de guisantes o el boerenkool, la col verde (que los alemanes preparan mejor, por cierto), y poco más, no tienen nada especial, y en general se les nota que les da igual comer cualquier cosa. Y los horarios son de lo más "flexibles" que existen: un holandés se come una rebanada de pan, o un pan con salchicha o croqueta de carne sacada de la "pared" como llaman a las máquinas que hay por las ciudades, donde metes dinero y te sale alguna de estas exquisiteces, recalentada, y se queda tan ancho. Y así tiran hasta la hora que sea necesaria: las siete, las ocho, las nueve, ... sin haber comido en muchos casos nada caliente. Yo no soy comilona, ni comer es mi afición o pasión, pero aseguro que en ningún país me descolocan más en cuanto a hábitos y horarios como en Holanda.
Así que el titular habla mundos: para un presidiario belga, tenerse que comer "eso" es parte de la condena. Puedo imaginar que hasta serían capaces de pedir una reducción de la pena. Además, los belgas odian a los holandeses. Y estos últimos se desviven hablando de la exquisita comida belga; no me extraña. Es un amor no correspondido. A saber cómo reacciona ahora el rey de todos los belgas, francófonos, flamencos, y presidiarios, pues la comida es algo sagrado en Bélgica, y serían capaces de incluirlo en la Carta de los Derechos Humanos.
jueves, 23 de septiembre de 2010
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Lo bávaro en mí
Lo bávaro que hay en mí me dice que otro año más me pierdo la fiesta alemana por excelencia, la de la cerveza de Múnich, el Oktoberfest. Como cada año, empieza en septiembre, porque en teoría hace mejor tiempo... Pero como no se bebe la cerveza a la interperie, sino dentro de un Bierzelt (Bier = cerveza, Zelt = tienda de campaña, carpa), podrían celebrarla en octubre y hacer honor al nombre, pues las carpas ofrecen en total sitio para cien mil personas sentadas (!). En algunas caben hasta diez mil. A mí me da rabia otro año más no haber ido nunca. Comenzó el sábado pasado, y este año se celebra su 200 aniversario nada menos, siendo además el Oktoberfest la verbena o fiesta popular más grande del mundo. En ella se beben nada menos que unos seis millones de cervezas en 17 días (siempre son 16, pero este año, por el aniversario, 17).
Se trata de sendos saleros edición "Oktoberfest" que la marca más conocida de sal alemana saca cada año con ocasión de la fiesta. Hace dos años me compré el modelito de los rombos típicos bávaros porque me encantó la frase "O' salzt is" en referencia al "O' zapft is" con el que se abre el primer barril que inaugura la fiesta (zapfen = tirar una cerveza; salzen = echar sal). Y este año han sacado el modelito Edelweiss, la flor mítica que crece en los peñascos de los Alpes, y que está protegida. Me he hecho con él hoy mismo en el supermercardo, y si nada lo detiene, más Oktoberfeste me llenarán la despensa de sal, aunque no de salero bávaro, pues tampoco lo tengo andaluz.
Y lo bávaro en mí se está revolviendo este año. Cuando regresé a Hamburgo hace tres años, una amiga alemana me dijo: "Eso se merece por lo menos un paraguas de Chanel...". Pero un paraguas me parece demasiado profano, y este año se me ha ocurrido una cosa mejor, y el otro día estuve a su búsqueda, a través de internet, donde se puede comprar hoy de todo sin salir de tu comedor no-bávaro. Y al contárselo el otro día a mis hijas, la mayor exclamó: "...huy, y cuando a mamá se le mete algo en la cabeza...", y la pequeña dijo: "pero si parecen trajes de sirvientas..." Quiero un Dirndl, uno de esos vestiditos tan germanos con delantal, que marcan y realzan tanto la figura femenina, como proclaman muchos (bávaros). Y tienen su gracia. Bueno, si quitamos los modelitos para mujeres de sesenta para arriba, o los largos hasta los pies, o los que por los colores parecen más bien de Heidi o de "Sonrisas y lágrimas", o los demasiado cortos modelo "liebre Hefner", hoy día los hay muy sexis, muy desenfadados, y como los veo en las revistas de cotilleos cada septiembre en las consultas de médicos o peluquerías, en forma de famosas embutidas en modelos chulísimos, este año me ha dado la vena. Hasta Paris Hilton se dejó ver en uno hace un par de años. Pero como no soy Paris Hilton, mi búsqueda se vio relativizada por el precio. A lo tonto se me fueron dos horas buscando modelitos que fueron descartados todos o por ser demasiado horteras o por ser demasiado caros. Y sinceramente, para lo que me lo voy a poner... pues ponerse un Dirndl en Hamburgo es como pasear por la playa del Sardinero en vestido de faralaes. Así que el lunes hice un mini pedido bávaro: una blusa muy digna para llevar debajo del Dirndl que estaba segura que encontraría tarde o temprano, porque como dice mi hija, cuando tengo algo entre ceja y ceja... Y anoche encontré uno de mi gusto por un precio razonable, y tras un par de clics lo pedí, y me llegará por correo cualquier día de estos. Primero la blusa, luego el vestido, todo a plazos. No sé, pero le encuentro un puntito fetichista que me gusta. Y entre tanta búsqueda le he cogido también el gusto a los pantalones de cuero bávaros o tiroleses y a los corsés, y estuve a punto de hacerme un pedido super bávaro. Pero ya digo que no soy Paris Hilton.
Pero volviendo al Dirndl, he estado informándome: las solteras se hacen el lazo del delantal, que se pone delante y no detrás, en el lado izquierdo, y las casadas en el derecho. Ése es el código tradicional, que se ha ampliado en más variantes: lazo en el centro, ...la portadora es virgen, y detrás, viuda. Me imagino que una virgen en el Oktoberfest durará menos que los seis millones de jarras de cerveza, si me permiten el comentario. Pero está bien conocer el leguaje de los Dirndls... para cuando vaya con él puesto.
Hasta el 4 de octubre, cuando acabe el Oktoberfest, puedo estrenar mi Dirndl. Y si no, para cualquier fiesta de carnavales está bien (nunca voy a ninguna), ya que soy muy apañadita y amortizo bien lo que me compro. Pero ya era hora de poner algo de Baviera en esta casa, lo más folclórico que tiene este país.
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martes, 21 de septiembre de 2010
El sistema de las Ausbildungen
Hace un par de días le pregunté a mi hija por el cole, que qué tal le va la vida en segundo de primaria. No suelo preguntar, pero como madre, hay que realizar algún sondeo de vez en cuando. Al preguntarle por su asignatura favorita, primero me preguntó ella a mí: "¿Asignatura... qué es asignatura?", con desprecio, como pregunta siempre cuando desconoce palabras en español. Se lo expliqué en alemán y me dijo como respuesta: "arte". Vamos mejorando, pues hace un año, a la misma pregunta me respondió: "el recreo...". Y a lo mejor el año que viene me dice que matemáticas y se hace ingeniera. Pero como todavía no se tiene que definir, estoy tranquila, porque además del arte se puede vivir, difícil, pero se puede, que me lo digan a mí.
Pero muchos que no vivirán del arte solicitan estos días un puesto de aprendizaje en las empresas que realizan el proceso de selección anual entre los chicos y chicas que han terminado la enseñanza secundaria y que desean formarse en una Ausbildung, un aprendizaje o formación profesional de dos años de duración más o menos, y que tiene lugar o en empresas grandes o también en muchas pequeñas que ofrecen estas plazas. No es comparable a la formación profesional española, que imparte sus clases en escuelas de la rama correspondiente, sino que son las mismas empresas o empresarios quienes contratan directamente a los aprendices, los Auszubildenden, y ofrecen un programa de enseñanza teórico y lo que es mejor, facilitan su aplicación práctica en la misma empresa o lugar de trabajo.
Es por esto por lo que Alemania no tiene una tasa tan alta de universitarios en comparación con la media europea. Mismo España la supera con creces. Pero en España no hay muchas alternativas a la universidad al acabar la ESO, ni tampoco de aprender de manera profesional muchas profesiones. Y desde que estudiar se puso al alcance de todos, parece que no hacerlo, pudiendo hacerlo, sea un crimen. No aquí, pues incluso muchos que pasan por la universidad después, prefieren hacer primero una Lehre, que se podría decir que es la enseñanza de una profesión, para tener algo concreto a lo que agarrarse. La más clásica es la Banklehre, el estudio para convertirte en empleado de banco, de lo mejorcito profesionalmente que ofrecía Alemania antes de la crisis de los bancos. Estos escogen y preparan a los candidatos que quisieran mantener después, lo mismo hace la industria, y aquí hay profesiones bien definidas que en otros países no tienen su propia titulación: Industriekaufmann, 'comercial de industria', Bankkaufmann, 'comercial de banca', el empleado de banco, y lo mismo ocurre en áreas muy "golosas", como la prensa. Muchos de los que trabajan luego en prensa o en editoriales, realizaron la formación pertinente, Verlagskaufmann, 'comercial de editorial', por lo que aquí es muy difícil entrar en editoriales con otras titulaciones. Y podría seguir indefinidamente: constructor de aviones ofrece Airbus, o hasta los vendedores en las tiendas tienen su aprendizaje, Einzelhandelkaufmann, o incluso para vender libros tienes que sacarte el título especializado. Y lo mismo en profesiones como fontanero, albañil, pintor, etc. Aquí no pone ladrillos cualquiera, ni tuberías, ni baldosas. Se necesita el título. Antes, casi era seguro que te podías quedar en la empresa o lugar de tu Ausbildung, pero hoy día ya no. Pero aunque no sea así, puedes avalar experiencia, aparte de que durante ese tiempo recibes un pequeño salario, ambas cosas muy positivas y que no tienes en la universidad. En general me parece un sistema muy bien estructurado y pensado, uno de los pilares del sistema laboral alemán, muestra de que este país ha sabido crear mucho empleo cualificado, y no precario, como ha hecho España.
Pero lo que es muy positivo, por formar a expertos de muchas materias, hace que el mercado laboral sea muy inflexible en Alemania, pues las ofertas de empleo van en base a esos títulos en la mayoría de las ocasiones. Veo muy ventajoso que los chavales que terminan puedan aprender una profesión y no sientan como única llamada la universidad, que en muchos países produce demasiada gente muy poco aplicable después para el mercado laboral, por el exceso, lo que hace que en España mucho titulado ocupe trabajos para los que no harían falta esos títulos universitarios, y que a su vez se pida un título universitario para cualquier cosa.
Aún así, es raro que alguien de 18 ó 20 años tenga bien claro lo que quiere hacer, y si lo sabe, el tiempo le dice si ha acertado o no. Y por eso me imagino que los que tengan que elegir aquí entre tanta profesión lo tendrán difícil. Mismo con las carreras universitarias es complicado, pero el espectro es menor y en muchos casos la nota te reduce las posibilidades. Habiendo estudiado en Alemania, si lo veo ahora en retrospectiva, pienso que quizá debí elegir una profesión más clara, que es lo que se necesita en Alemania, pues alguien como yo es difícil de encasillar: sobrecualificada para ciertos puestos, y ninguna especialización para la mayoría. Pero me he vuelto a reconciliar con mi filología, pues era lo que siempre quise hacer, y porque que me ha traído muchas otras ventajas.
Pero como no se puede hacer todo, y hay que elegir, los afortunados son los que eligen bien y encima luego están contentos años después. Pero qué es eso en realidad, pues el mundo laboral se acaba comiendo la ilusión de mucha gente. Al menos da gusto ver a esos jóvenes que tienen tan claro que quieren ser esto o lo otro y que aquí en Alemania, en la mayoría de los casos es posible.
Pero muchos que no vivirán del arte solicitan estos días un puesto de aprendizaje en las empresas que realizan el proceso de selección anual entre los chicos y chicas que han terminado la enseñanza secundaria y que desean formarse en una Ausbildung, un aprendizaje o formación profesional de dos años de duración más o menos, y que tiene lugar o en empresas grandes o también en muchas pequeñas que ofrecen estas plazas. No es comparable a la formación profesional española, que imparte sus clases en escuelas de la rama correspondiente, sino que son las mismas empresas o empresarios quienes contratan directamente a los aprendices, los Auszubildenden, y ofrecen un programa de enseñanza teórico y lo que es mejor, facilitan su aplicación práctica en la misma empresa o lugar de trabajo.
Es por esto por lo que Alemania no tiene una tasa tan alta de universitarios en comparación con la media europea. Mismo España la supera con creces. Pero en España no hay muchas alternativas a la universidad al acabar la ESO, ni tampoco de aprender de manera profesional muchas profesiones. Y desde que estudiar se puso al alcance de todos, parece que no hacerlo, pudiendo hacerlo, sea un crimen. No aquí, pues incluso muchos que pasan por la universidad después, prefieren hacer primero una Lehre, que se podría decir que es la enseñanza de una profesión, para tener algo concreto a lo que agarrarse. La más clásica es la Banklehre, el estudio para convertirte en empleado de banco, de lo mejorcito profesionalmente que ofrecía Alemania antes de la crisis de los bancos. Estos escogen y preparan a los candidatos que quisieran mantener después, lo mismo hace la industria, y aquí hay profesiones bien definidas que en otros países no tienen su propia titulación: Industriekaufmann, 'comercial de industria', Bankkaufmann, 'comercial de banca', el empleado de banco, y lo mismo ocurre en áreas muy "golosas", como la prensa. Muchos de los que trabajan luego en prensa o en editoriales, realizaron la formación pertinente, Verlagskaufmann, 'comercial de editorial', por lo que aquí es muy difícil entrar en editoriales con otras titulaciones. Y podría seguir indefinidamente: constructor de aviones ofrece Airbus, o hasta los vendedores en las tiendas tienen su aprendizaje, Einzelhandelkaufmann, o incluso para vender libros tienes que sacarte el título especializado. Y lo mismo en profesiones como fontanero, albañil, pintor, etc. Aquí no pone ladrillos cualquiera, ni tuberías, ni baldosas. Se necesita el título. Antes, casi era seguro que te podías quedar en la empresa o lugar de tu Ausbildung, pero hoy día ya no. Pero aunque no sea así, puedes avalar experiencia, aparte de que durante ese tiempo recibes un pequeño salario, ambas cosas muy positivas y que no tienes en la universidad. En general me parece un sistema muy bien estructurado y pensado, uno de los pilares del sistema laboral alemán, muestra de que este país ha sabido crear mucho empleo cualificado, y no precario, como ha hecho España.
Pero lo que es muy positivo, por formar a expertos de muchas materias, hace que el mercado laboral sea muy inflexible en Alemania, pues las ofertas de empleo van en base a esos títulos en la mayoría de las ocasiones. Veo muy ventajoso que los chavales que terminan puedan aprender una profesión y no sientan como única llamada la universidad, que en muchos países produce demasiada gente muy poco aplicable después para el mercado laboral, por el exceso, lo que hace que en España mucho titulado ocupe trabajos para los que no harían falta esos títulos universitarios, y que a su vez se pida un título universitario para cualquier cosa.
Aún así, es raro que alguien de 18 ó 20 años tenga bien claro lo que quiere hacer, y si lo sabe, el tiempo le dice si ha acertado o no. Y por eso me imagino que los que tengan que elegir aquí entre tanta profesión lo tendrán difícil. Mismo con las carreras universitarias es complicado, pero el espectro es menor y en muchos casos la nota te reduce las posibilidades. Habiendo estudiado en Alemania, si lo veo ahora en retrospectiva, pienso que quizá debí elegir una profesión más clara, que es lo que se necesita en Alemania, pues alguien como yo es difícil de encasillar: sobrecualificada para ciertos puestos, y ninguna especialización para la mayoría. Pero me he vuelto a reconciliar con mi filología, pues era lo que siempre quise hacer, y porque que me ha traído muchas otras ventajas.
Pero como no se puede hacer todo, y hay que elegir, los afortunados son los que eligen bien y encima luego están contentos años después. Pero qué es eso en realidad, pues el mundo laboral se acaba comiendo la ilusión de mucha gente. Al menos da gusto ver a esos jóvenes que tienen tan claro que quieren ser esto o lo otro y que aquí en Alemania, en la mayoría de los casos es posible.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Qué bien tener estrés posvacacional, bis
Repito lo dicho en la entrada anterior: es un privilegio trabajar. Hace un rato he recibido una llamada para anunciarme que lo más seguro es que me cancelen uno de los cursos que doy, porque no se ha apuntado gente suficiente. Es el que más tiempo he dado, para el que más he trabajado, el que más me gustaba. Así que hay personas que no tienen jamás estrés posvacacional y a las que les encantaría tenerlo. Lo aseguro.
Qué bien tener estrés posvacacional
Sí que es cierto que al ver el otro día en el apartado El Viajero, de El País, un artículo con propuestas de viaje de cara a combatir la "depresión posvacacional", estuve a punto de dedicarle una entrada en este blog a tal sandez. Pensé que en qué sociedad vivimos, que tras el privilegio de poderte ir de vacaciones, nos sentimos abatidos por tener que trabajar, y que necesitamos de nuevo unas vacaciones nada más regresar, y me acordé de los parados que ni podrán irse de vacaciones y cuya depresión no es posvacacional sino existencial. De la misma manera me parece penosa la facilidad con la que se utiliza la palabra "depresión" para cualquier chorrada, cuando la depresión es una enfermedad muy seria.
Por eso anoche, al leer esto, me agradó que no sea la única que piensa así. Vivimos en una dinámica en la que los estreses o nos los creamos nosotros mismos o nos los crean. A mí aquí ya me estresan todos los dulces de Navidad en el supermercado, y ver que hay gente que verdaderamente los compra en septiembre. Y me estresan los anuncios para viajes navideños. Y me estresan las dos semanas de vacaciones de colegio que habrá dentro de nada, cuando el curso acaba de empezar. Y me estresan la lluvia y mi tos.
Pero no me estresa que esta semana vuelvo a mi trabajo, aleluya. Sé que no soy el mejor ejemplo para quejarme de estrés laboral, pero qué más quisiera yo, lo aseguro, pues me gustaría trabajar más de lo que hago, y ése es mi objetivo. Palabra de honor. Pero no quiero escribir de mí, que bastante contenta estoy de que por fin empiezo esta semana, aunque no me hace nada de gracia que voy a trabajar dos semanas, para volver a tener otras dos de vacaciones. Repito, no estoy contenta con la situación. Pero respecto a miles de cosas, a veces me pregunto que qué ejemplos somos para nuestros hijos si nos quejamos porque tenemos que trabajar, cuando como dice el que escribe la réplica al artículo, nuestros padres y abuelos se deslomaban. Y de la misma manera, los medios de comunicación se inventan síndromes sobre los que escribir y así vendernos cualquier cosa. Los niños tienen estrés por tener que estudiar (joder, -perdón- con lo que yo he hincado los codos siempre). Aquí en Alemania existe la manía de lamentarse porque los chavales tengan que estudiar tanto, que tengan deberes, que tengan "tantas" horas de clase en el instituto. El horario de mi hija es el siguiente: de lunes a miércoles de 8 a 13.25 h, los jueves de 8 a 15.50 h, y los viernes, atención, de 8 a 12.20 h, para compensar el estrés del jueves. El cambio de primaria a secundaria te lo pintan como si se tratase de las galeras, como si a los niños se les acabase con 10 años esa tierna infancia que ya les fue estropeada yendo al colegio de 8 a 13 h los cuatro cursos de primaria. Yo hasta ahora me creía que sí, que el cambio a quinto debía ser brutal, a juzgar por los comentarios de todos, y ahora me doy cuenta de que mi hija tiene algo más de trabajo, pero pienso que es lo normal, y cuando me preguntan que qué tal, que debe estar agobiadísima, yo digo que no, porque no lo está. Está encantada de que por fin se ponga interesante la cosa. Pero me puedo poner yo a dramatizar y meterle miedo y quejarme porque tiene que hacer deberes los fines de semana, y peor aún, crearle estrés psicológico, y cualquier síntoma, como dolor de barriga o de cabeza, achacarlo al estrés.
Por supuesto que hay gente muy explotada, que gana una miseria, y trabajar no es sentirse realizado en la mayoría de los casos, pero trabajar es un privilegio, y más en los tiempos que corren. Y a través de tu trabajo formas parte de la sociedad y te permite ser un ente autónomo, y eso es lo principal, pienso, no depender de nadie. Seguro que alguien que se dedicase a combatir el estrés posvacacional, posnavideño, y todo lo que se nos ocurra, a base de viajes, acabaría diciendo que tanto viaje estresa, tanto ir y venir, ya que de lo que se trata es de quejarse. Y que conste que yo soy una experta, como todos.
Por eso anoche, al leer esto, me agradó que no sea la única que piensa así. Vivimos en una dinámica en la que los estreses o nos los creamos nosotros mismos o nos los crean. A mí aquí ya me estresan todos los dulces de Navidad en el supermercado, y ver que hay gente que verdaderamente los compra en septiembre. Y me estresan los anuncios para viajes navideños. Y me estresan las dos semanas de vacaciones de colegio que habrá dentro de nada, cuando el curso acaba de empezar. Y me estresan la lluvia y mi tos.
Pero no me estresa que esta semana vuelvo a mi trabajo, aleluya. Sé que no soy el mejor ejemplo para quejarme de estrés laboral, pero qué más quisiera yo, lo aseguro, pues me gustaría trabajar más de lo que hago, y ése es mi objetivo. Palabra de honor. Pero no quiero escribir de mí, que bastante contenta estoy de que por fin empiezo esta semana, aunque no me hace nada de gracia que voy a trabajar dos semanas, para volver a tener otras dos de vacaciones. Repito, no estoy contenta con la situación. Pero respecto a miles de cosas, a veces me pregunto que qué ejemplos somos para nuestros hijos si nos quejamos porque tenemos que trabajar, cuando como dice el que escribe la réplica al artículo, nuestros padres y abuelos se deslomaban. Y de la misma manera, los medios de comunicación se inventan síndromes sobre los que escribir y así vendernos cualquier cosa. Los niños tienen estrés por tener que estudiar (joder, -perdón- con lo que yo he hincado los codos siempre). Aquí en Alemania existe la manía de lamentarse porque los chavales tengan que estudiar tanto, que tengan deberes, que tengan "tantas" horas de clase en el instituto. El horario de mi hija es el siguiente: de lunes a miércoles de 8 a 13.25 h, los jueves de 8 a 15.50 h, y los viernes, atención, de 8 a 12.20 h, para compensar el estrés del jueves. El cambio de primaria a secundaria te lo pintan como si se tratase de las galeras, como si a los niños se les acabase con 10 años esa tierna infancia que ya les fue estropeada yendo al colegio de 8 a 13 h los cuatro cursos de primaria. Yo hasta ahora me creía que sí, que el cambio a quinto debía ser brutal, a juzgar por los comentarios de todos, y ahora me doy cuenta de que mi hija tiene algo más de trabajo, pero pienso que es lo normal, y cuando me preguntan que qué tal, que debe estar agobiadísima, yo digo que no, porque no lo está. Está encantada de que por fin se ponga interesante la cosa. Pero me puedo poner yo a dramatizar y meterle miedo y quejarme porque tiene que hacer deberes los fines de semana, y peor aún, crearle estrés psicológico, y cualquier síntoma, como dolor de barriga o de cabeza, achacarlo al estrés.
Por supuesto que hay gente muy explotada, que gana una miseria, y trabajar no es sentirse realizado en la mayoría de los casos, pero trabajar es un privilegio, y más en los tiempos que corren. Y a través de tu trabajo formas parte de la sociedad y te permite ser un ente autónomo, y eso es lo principal, pienso, no depender de nadie. Seguro que alguien que se dedicase a combatir el estrés posvacacional, posnavideño, y todo lo que se nos ocurra, a base de viajes, acabaría diciendo que tanto viaje estresa, tanto ir y venir, ya que de lo que se trata es de quejarse. Y que conste que yo soy una experta, como todos.
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domingo, 19 de septiembre de 2010
Por fin llegó (y pasó) el derby
Hamburgo ha tenido que esperar ocho años y cinco meses para tener de nuevo un derby futbolístico. Durante un mes la ciudad ha ido calentando motores y en el ambientillo se respiraba tensión, pues respecto al partido se hablaba sobre todo de los dispositivos de seguridad, de cara a enfrentamientos entre los violentos de ambos clubes, pues hace un par de semanas hubo ya ataques a fans del St. Pauli por parte de los ultras del HSV. Y según se ha ido acercando "el día", la ciudad se ha vuelto o azul, blanca y negra, los colores del HSV, o marrón y blanca, los del St. Pauli.
A las tres y media de la tarde ha sido el encuentro, la hora principal en Alemania para los encuentros del domingo (aquí un partido a las nueve o las diez de la noche es impensable), y por primera vez en toda la historia de la Bundesliga en el estadio del St. Pauli, el Millerntorn, pues siempre tuvo que realizarse (en las 14 ocasiones anteriores) en el estadio del HSV. El estadio del St. Pauli ha sido renovado hace poco y tiene ahora capacidad para más 24.000 espectadores. Y a los miles de policías en los alrededores del estadio y helicópteros desde el aire, se les ha unido esta vez la recién estrenada policía montada, y han pedido refuerzos no a Canadá, sino a Hannover. La idea era llevar a los fans por separado en bloque, escoltados por la policía a caballo, y así evitar que llegasen a la vez. Todo muy organizadito, hasta las bofetadas, o su prevención en los momentos clave, pues en otros son inevitables. Y lo mismo la salida: los planes eran que saliesen en bloque, primero los fans de un equipo, luego los de otro.
Los pronósticos le daban la victoria al HSV, y por gol de van Nistelrooy, pero como para fiarse de tal "planificación". El resultado del partido ha sido un empate 1:1, y por poco pierde el HSV. El St. Pauli marcó en el minuto 77 del partido, y parecía el ganador, cuando en el minuto 88 no van Nistelrooy, sino Petric, salvó a su equipo de una derrota que hubiese dado mucho que hablar. Ése es el balance futbolístico, pues el de los palos es hasta ahora el siguiente: dos heridos entre los forofos del HSV y 50 detenidos de entre las filas de ambos, y eso de momento, pues la noche será larga en el enclave más festivalero de Hamburgo, ya que el estadio se encuentra cerquita del Kiez, la zona más juerguista de Hamburgo, la Schanze, el barrio más anti-todo y transgresor, y el Karolinenviertel, otro de los barrios antisistema ... Es que hay sitios donde no se pueden evitar los palos: me imagino que esta noche, en algún lugar de la Reeperbahn, la llamada "milla del pecado", habrá algún enfrentamiento, pues el grito de guerra con el que recibieron a los extraños del otro lado de la ciudad es "Wellcome to the hell of St. Pauli". Ojalá se quede todo en este resultado tan salomónico para todos.
A las tres y media de la tarde ha sido el encuentro, la hora principal en Alemania para los encuentros del domingo (aquí un partido a las nueve o las diez de la noche es impensable), y por primera vez en toda la historia de la Bundesliga en el estadio del St. Pauli, el Millerntorn, pues siempre tuvo que realizarse (en las 14 ocasiones anteriores) en el estadio del HSV. El estadio del St. Pauli ha sido renovado hace poco y tiene ahora capacidad para más 24.000 espectadores. Y a los miles de policías en los alrededores del estadio y helicópteros desde el aire, se les ha unido esta vez la recién estrenada policía montada, y han pedido refuerzos no a Canadá, sino a Hannover. La idea era llevar a los fans por separado en bloque, escoltados por la policía a caballo, y así evitar que llegasen a la vez. Todo muy organizadito, hasta las bofetadas, o su prevención en los momentos clave, pues en otros son inevitables. Y lo mismo la salida: los planes eran que saliesen en bloque, primero los fans de un equipo, luego los de otro.
Los pronósticos le daban la victoria al HSV, y por gol de van Nistelrooy, pero como para fiarse de tal "planificación". El resultado del partido ha sido un empate 1:1, y por poco pierde el HSV. El St. Pauli marcó en el minuto 77 del partido, y parecía el ganador, cuando en el minuto 88 no van Nistelrooy, sino Petric, salvó a su equipo de una derrota que hubiese dado mucho que hablar. Ése es el balance futbolístico, pues el de los palos es hasta ahora el siguiente: dos heridos entre los forofos del HSV y 50 detenidos de entre las filas de ambos, y eso de momento, pues la noche será larga en el enclave más festivalero de Hamburgo, ya que el estadio se encuentra cerquita del Kiez, la zona más juerguista de Hamburgo, la Schanze, el barrio más anti-todo y transgresor, y el Karolinenviertel, otro de los barrios antisistema ... Es que hay sitios donde no se pueden evitar los palos: me imagino que esta noche, en algún lugar de la Reeperbahn, la llamada "milla del pecado", habrá algún enfrentamiento, pues el grito de guerra con el que recibieron a los extraños del otro lado de la ciudad es "Wellcome to the hell of St. Pauli". Ojalá se quede todo en este resultado tan salomónico para todos.
viernes, 17 de septiembre de 2010
La boda del día
Llego ahora a casa, e iba a escribir de otro tema, pero me acabo de enterar de que Guido Westerwelle, ministro de Exteriores, vicecanciller y jefe del FDP, se ha casado esta tarde. No es rara la noticia, pero sigue sorprendiendo una boda entre homosexuales, aunque no debería. Pero es una buena noticia, al igual que sea tan normal tener un vicecanciller homosexual, que se case estando en el gobierno, al igual que el alcalde de Berlín lo es, el de Hamburgo lo era (digo "era" porque dimitió como alcalde, no como gay). Y encima tenemos una First Lady tatuada, una canciller mujer, un ministro de Hacienda, Wolfgang Schäuble, en silla de ruedas, un ex ministro de Exteriores que le dona a su mujer un riñón, otro ex ministro, Münterfering, que dimitió en 2007 como ministro de Trabajo para cuidar de su mujer enferma en estado terminal de cáncer. Tras su muerte volvió a la política, y al poco tiempo se casó otra vez, y con una mujer 40 años más joven que él...
Todo esto demuestra que los políticos son personas, y aquí me lo parecen más que en España, donde se trata más de lanzar improperios al contrario y desviar la atención de todo. Aquí además nos proporcionan noticias muy humanas, ... aunque ahora recuerdo la foto famosa de las hijas de Zapatero... y lo divertido que me pareció lo que circuló después por internet, la misma foto donde les pusieron vestidos de gitana y la rúbrica "to' arreglao".
Huy, acabo de leer otro notición: Ole von Beust, el ex alcalde de Hamburgo al que mencionaba yo arriba, podría haber dejado el cargo este verano por ser pareja de un estudiante de 22 años, que encima es un primo lejano del ex alcalde. Se dijo que era por desgaste político. Vaya vaya.
Ya vale de cotilleos... ¿de qué iba a escribir hoy?
Todo esto demuestra que los políticos son personas, y aquí me lo parecen más que en España, donde se trata más de lanzar improperios al contrario y desviar la atención de todo. Aquí además nos proporcionan noticias muy humanas, ... aunque ahora recuerdo la foto famosa de las hijas de Zapatero... y lo divertido que me pareció lo que circuló después por internet, la misma foto donde les pusieron vestidos de gitana y la rúbrica "to' arreglao".
Huy, acabo de leer otro notición: Ole von Beust, el ex alcalde de Hamburgo al que mencionaba yo arriba, podría haber dejado el cargo este verano por ser pareja de un estudiante de 22 años, que encima es un primo lejano del ex alcalde. Se dijo que era por desgaste político. Vaya vaya.
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